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MANUAL JURIDICO DE LOS MUSEOS
MANUAL JURIDIC DELS MUSEUS

INTRODUCCIÓN

La conocida crisis de valores que están experimentando las sociedades occidentales no ha afectado al prestigio de los valores culturales, que incluso se ha incrementado en la medida que lo perdían otro tipo de valores, como los religiosos y los políticos. Fruto de este fenómeno, los gobiernos y los medios de comunicación han volcado su atención y medios en los museos, instituciones que junto a otras, encarnan y materializan la cultura.

Todo ello ha provocado una fuerte evolución de los museos: de olvidadas y deficitarias instituciones que exhibían y conservaban bienes culturales para el disfrute de una minoría social, han pasado a ser centros culturales interclasistas que realizan una gran variedad de actividades culturales, sociales y económicas, y que en muchos casos operan, o se pretende que operen, como auténticos motores de reactivación del ámbito territorial en el que se encuentran.

Si al aumento del número y del tipo de actividades que realizan actualmente los museos se une la preocupación de los Estados sociales de regular hasta sus últimas consecuencias prácticamente todas las manifestaciones sociales, se entenderá fácilmente que ahora son muchas las normas jurídicas que se deben tener en cuenta para alcanzar una gestión eficiente y segura de los museos y que nunca antes había sido tan importante para los gestores de los mismos disfrutar de unas mínimas nociones sobre el Derecho.

Para dar respuesta a esta necesidad, plantee a la Diputació de Barcelona, entidad que tiene a su cargo diversos museos y asesora a otros tantos de carácter municipal, la iniciativa de elaborar un libro divulgativo que sistematizará los trazos básicos y fundamentales del Derecho aplicable a los museos y que resolviera gran parte de las cuestiones jurídicas que comporta la gestión diaria de los mismos. Se trataba de editar un libro que pudiera servir tanto a los actuales responsables de estos centros como a los estudiantes de museología, sin dejar de ser útil para los asesores legales que trabajan en este sector cultural.

Desde el primer momento, esta idea  fue apoyada por la Diputació de Barcelona, que en ejercicio de sus competencias sobre museos la asumió como propia, dedicando medios humanos y financieros para hacer posible que se pudiera llevar a término. Por ello, en el momento de agradecer el papel jugado por diferentes personas para hacer posible este proyecto, quiero y debo empezar mencionando a esta Administración barcelonesa, principal responsable de que este libro hoy exista, tanto en su edición catalana como castellana. Y como toda persona jurídica actúa a través de personas físicas, este agradecimiento debe personificarse de forma especial en el Sr. Roger Marcet, Director de la Oficina de Patrimonio Cultural de la Diputación.

Salvada la dificultad de encontrar una entidad pública que patrocinara la edición de esta obra, que suele ser la primera tarea de todo coordinador o editor de un libro colectivo de carácter no comercial, era necesario encontrar a especialistas en las ramas del Derecho que más inciden en la vida de los museos y plantearles los problemas jurídicos que se derivan de la gestión diaria de los mismos.

La necesidad de abordar algunas cuestiones no resueltas ni por los tribunales de justicia ni por la Administración restringía el número de candidatos que podían asumir este encargo. Una vez más, fue la Universidad la institución que sirvió de cantera para encontrar a estos profesionales. Concretamente, fueron cuatro profesores y un ex-profesor de la Universidad Pompeu Fabra los invitados a participar en esta obra en calidad de reputados especialistas en las diferentes materias que se abordan en la misma. El trabajo que han realizado deberá ser juzgado por los lectores, a mi me corresponde agradecerles ya el simple hecho que aceptasen participar en este proyecto, que comportaba, a diferencia de lo que suele ser usual, la obligación de abordar un elevado número de cuestiones problemáticas.

Desde mi punto de vista, y una vez analizados los trabajos presentados, considero que se ha dado a luz un magnífico instrumento para mejorar la gestión de los museos españoles, aportando además soluciones y conocimientos que también servirán para la gestión de los museos pertenecientes a otros Ordenamientos Jurídicos y para la gestión de muchos otros establecimientos abiertos al público que se asemejan a los museos: desde galerías de arte a parques de atracciones. Por otra parte, cabe señalar que algunos de los autores han excedido en creces el encargo inicial. Además de identificar y aclarar en un lenguaje divulgativo la interpretación del Derecho vigente, han elaborado proposiones jurídicas que por su naturaleza y valor tendrán a bien seguro incidencia en la Ciencia del Derecho y en la política jurídica.

Para establecer las cuestiones o temas que debían ser tratados en el libro recurrí a mi experiencia como gestor de los tres museos que posee la Fundació Gala-Salvador Dalí. Gracias a esta tarea he sido testigo de multitud de problemas que requerían una respuesta inmediata, pero cuya resolución siempre comportaba un elevado grado de inseguridad jurídica, derivada de la falta de información sobre el Derecho aplicable a los museos y de las lagunas y contradicciones legales propias de este sector del Ordenamiento Jurídico.

Estas cuestiones fueron las que plantee a los autores para su resolución, y las mismas, junto a otras introducidas directamente por los propios autores, han sido las que han servido de base para la confección de esta especie de manual jurídico de los museos.

Debido a que la elaboración de este libro se debe en último término a mi relación con la Fundació Gala-Salvador Dalí, me gustaría también aprovechar estas páginas para agradecer a los que en ella trabajan la ayuda que de ellos he recibido para llevar a término mi labor profesional. Especialmente me gustaría mencionar a las personas con los que he tenido la suerte de colaborar desde mi primer mandato como Secretario General, en el que mi responsabilidad al frente del Teatre-Museu era mucho más directa y general: Montse Aguer, Pedro Aldámiz, Jordí Artigas, Georgina Berini, Teresa Brugués, Dolors Costa, Josep Mª Guillamet, Angels Pairó, Miquel Sanchez y, en general, todo el personal de vigilancia y atención de los visitantes del Teatre-Museu. En un capítulo aparte dentro de los agradecimientos relacionados con aquellos de quienes he aprendido en la Fundació, quisiera destacar al Director del Teatre-Museu Dalí y responsable de la dirección artística de nuestros museos, Sr. Antoni Pitxot, y al Presidente de la Fundació y artífice de la trasformación de nuestra entidad, Sr.Ramón Boixados.

Para cerrar esta breve presentación, permítanme que dedique unas palabras a algo que está presente en todos los capítulos del libro pero que no aparece mencionado en ninguno de ellos, y cuya identificación puede ser especialmente útil para los estudiantes de museología y futuros gestores de museos. Se trata de algo tan abstracto como la actitud que debe presidir e inspirar la labor de todo gestor de un museo.

Contratar a principios de los años noventa a una iluminadora teatral para mejorar el sistema de iluminación del museo, o sustituir en esa misma época todos los cristales que protegían nuestros cuadros por otros extranjeros que mejoraban en un cien por cien la apreciación de las obras expuestas pero que resultaban extraordinariamente caros en relación a los cristales que se comercializaban normalmente en España o abrir el Teatre-Museu Dalí en el año 1992 durante casi todas las noches de verano, con una entrada muy limitada y con la posibilidad de consumir cava en los jardines del museo, son tres decisiones adoptadas para mejorar los servicios del Teatre-Museu Dalí que en su día fueron polémicas pero que hoy ya han sido aceptadas por la comunidad cultural. Las tres decisiones son pequeños pero significativos ejemplos de una determinada actitud ambiciosa y no conservadora, que es precisamente la que ahora motiva este libro.

Si a través de la lectura de este libro los autores conseguimos comunicar esta actitud, estoy seguro que habremos alcanzado un objetivo que es hoy casi más importante que el de comunicar conocimientos, y que además producirá frutos en un período de tiempo seguramente mayor que el de la probable vigencia de los conocimientos que contiene el libro.

 

     
        Lluís Peñuelas i Reixach
        Barcelona, junio de 1998.

 

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